prólogos

Afortunada “diosidencia” 

Claudia Palacios 

Más de 20 años siendo periodista, presentadora, directora, productora y columnista en medios como El Tiempo, CNN en español, W Radio, Caracol TV y CM&. Ha publicado 3 libros. El más reciente: “HemBRujaS, Muchas Voces de una Lucha en la que Faltan Hombres” la hizo merecedora del premio CPB de periodismo 2020 en la categoría Mejor libro. Claudiapalacios.net 

 

Tuve que salir del salón antes de que se acabara el evento sobre empoderamiento de mujeres al que me invitaron. Al mismo tiempo salía otra de las convocadas. Compartimos solo segundos... lo que nos tomó caminar hasta las escaleras, bajarlas y salir a la calle. Fueron suficientes para que ella me contara que su esposo había muerto hacía unos años y que ella tenía una conferencia llamada “Instrucciones para Florecer en Invierno”. También alcanzaron para que yo le contara que estaba trabajando en un libro de entrevistas a mujeres. 

—Mucho gusto, María José Ramírez, me dijo, y me dio su número de teléfono. 

—Mucho gusto, Claudia Palacios, y le di el mío. 

Acababa de suceder lo que ella luego calificaría como “diosidencia”. 

Por varias semanas, en medio de mi búsqueda de las mujeres a entrevistar para mi libro, tuve a María José referenciada como “viuda”. Un perfil que ya tenía planeado incluir en el libro, dado que Colombia es un país, desafortunadamente, lleno de viudas. Pero María José no era la viuda que mejor representara a la mayoría de las viudas de Colombia, pues su esposo no había muerto violentamente ni en medio del conflicto armado y, por su aspecto, ella tampoco encajaba en el estereotipo de la mujer venida a menos por cuenta de haber perdido a su compañero. No obstante, conservé sus datos y la mantuve en la lista de las posibles “viudas” a entrevistar para lo que luego sería mi libro HemBRujaS. 

La decisión fue fácil de tomar cuando vi el video de una conferencia que María José dio en Guatemala y el de su charla TEDx Bogotá Mujeres. Oírla narrando la historia de su irreparable pérdida y de su trabajado renacer, me pareció no solo inspirador sino muy apropiado para todas aquellas mujeres obligadas a hacer duelos, ya sea por la pérdida de seres amados o por muchas otras formas de pérdida. María José no solo ha salido adelante, como suele decirse para destacar a quien supera una adversidad, sino que se dedicó a hacerlo con conciencia, en profundidad, con sentido, con disciplina, con estrategia y, como si no bastara con eso, ha asumido con infinita generosidad el compromiso de compartir los aprendizajes de sus múltiples búsquedas. 

Con su historia personal sería suficiente para llenarnos de 

determinación, decisión, coraje, gratitud, persistencia, desapego, introspección, renovación y amor, esas nueve herramientas para “ Florecer en Invierno”, de las que trata este libro; pero ella, con un evidente respeto por el conocimiento y por sus lectores, y con aprecio por el trabajo riguroso, nos comparte citas bibliográficas, lecciones de sus maestros y maestras, y enlaces a conferencias, para que cada quien busque más de lo que le interesa y pueda llegar tan lejos como quiera y necesite en la construcción de su ser. Además, María José crea y aporta nuevo conocimiento: ejercicios explicados con detalle para acompañar a cada lector/a a aplicar sus enseñanzas, con paciencia y una permanente y amorosa invitación a persistir. 

De estas páginas me quedan muchas herramientas. Algunas son valiosas como filosofía de vida: darse cuenta, hacerse cargo, y elegir cómo actuar en vez de solo reaccionar. Otras lo son como ejercicio a emular: el diario de la Gratitud, por ejemplo. Y otras, porque evidencian que para escalar en niveles de espiritualidad y paz interior no hay que desconectarse del mundo ni sentirse superior a nadie: la anécdota de la “pinche postura”, además de divertirme me llevó a reflexionar extensamente sobre esto. De hecho, María José es generosa en compartir momentos difíciles y de debilidad, un aspecto de este libro que conecta con las necesidades de quien desea florecer en invierno y le muestra que el momento en el que está no es impedimento para llegar al momento en el que quiere estar. 

Cada quien decidirá cuáles son las herramientas que más le sirven y cómo y cuándo empezar a ejecutarlas, lo importante es que nadie se prive de hacerlo, pues como María José dice: “el propósito no es que me crean, sino que lo experimenten por sus propios medios”. 

Gracias, Majo, por este regalo para la vida.